Diseño Gráfico

“El diseño es la organización de materiales y procesos de la forma más productiva, en un sentido económico, con un equilibrado balance de todos los elementos necesarios para cumplir una función. No es una limpieza de la fachada, o una nueva apariencia externa; más bien es la esencia de productos e instituciones”

Moholi Nagy (1895- 1946), pintor, fotógrafo y crítico de arte.

Diseño v/s diseño

Según Terrance Conrad «todo lo que está hecho por el hombre, está diseñado”. El entendimiento de lo que implica esta frase podría considerarse una suerte de premisa para el diseño en general desde sus inicios. Sin perjuicio de esto, por otra parte, pareciera que se ha dado una suerte de metamorfosis en la conceptualización como se ve reflejada en la actualidad, en que es posible identificar un fenómeno al que podría llamarse “mercantilización del método del diseñar”.

¿Ha tomado el diseño una adecuación por parte de sus bases hacia la lógica del “mercado de las ideas”? En lo que resta de este ensayo –luego de esta breve introducción- la idea es precisamente comprobar la problemática resién planteada. El propósito es poder ver desde afuera un fenómeno que podría, de comprenderse, ayudar a transformar y trazar nuevas líneas generales para el diseño.

La definición de diseño para el pintor, fotógrafo y crítico de arte; el húngaro Moholi Nagy (1895- 1946) es: “El diseño es la organización de materiales y procesos de la forma más productiva, en un sentido económico, con un equilibrado balance de todos los elementos necesarios para cumplir una función. No es una limpieza de la fachada, o una nueva apariencia externa; más bien es la esencia de productos e instituciones”.

Bajo la lógica de dicha definición, se deduce que el diseño es esencia, es base y partícipe del proceso creativo del hombre, abarcando desde un principio, hasta los procesos más rústicos y simples en la elaboración de herramientas. Sin embargo, la complejisación de la sociedad y la evolución del sistema económico pareciera haber capturado o creado una lógica adaptada a sus parámetros para el método del diseño. Hoy es observable el fenómeno que se da en cuanto a la prima de la lógica productiva (que se ha posicionado más hacia el lado del amor por la estética), por sobre las lógicas esenciales y funcionales del producto en cuestión.

Un ejemplo concreto de esto es el diseño de vestuario. Si hablamos De Diseño, se subentiende una referencia a la  comunicación visual, por lo que podría abordarse al Diseño de vestuario como una herramienta de comunicación a nivel corporal, entendiéndolo como “la máxima expresión de la comunicación visual”. Esto caracteriza al Diseño de
Vestuario como una herramienta importante dentro de la sociedad, Colocando al individuo en un espacio en el que, para poder sobrevivir, Tiene que usar su propia imagen como medio de múltiples expresiones. El sociólogo y antropólogo francés, David Le Bretón, señala que “La sociología del cuerpo forma parte de la sociología cuyo campo de estudio es la corporeidad humana como fenómeno social y cultural, materia simbólica, objeto de representaciones y de imaginarios. Recuerda (al ser humano) que las acciones que tejen la trama de la vida cotidiana, desde las más triviales y de las que menos nos damos cuenta hasta las que se producen en la escena pública, implican la intervención de la corporeidad. Aun cuando más no sea por la actividad perceptiva que el hombre despliega en todo momento y que le permite ver, oir, saborear, sentir, tocar…y, por tanto, establecer significaciones precisas del mundo que lo rodea”.

El fenómeno de las tendencias y estilos que genera el sistema de libre mercado asentado en la sociedad global, se manifiesta por medio de la transformación en la concepción del diseño, con el objetivo de darle un valor comercial, hacerlo transadle. De ahí se deriva como consecuencia el cambio en la concepción del individuo que pasa a ser un ente doble de producto/ meta. Producto porque con él se transa y es parte de la maquinaria del mercado, vital para su funcionamiento bajo la lógica que se vea. Meta, por otra parte, porque dentro de la economía es el objetivo, la presa escurridiza en el juego de la competencia.

Como resultado de ese proceso, al ser un producto, el indiviso es cuantificable, por ende, sujeto de estudios que llevan a poder de cierta forma, imponer tendencias en todo orden como manifestación de mercado homogéneo, se produce una fijación de parámetros (de ahí la aparición de fenómenos como la pirámide de Maslow, que establece al ser humano como un ser aspiracional). Desde esta perspectiva, el diseño de vestuario resulta ser pieza importante de la máquina económica, si se considera su rol como indicador o medio de estratificación dentro de la sociedad.

Pero el fenómeno de la mercantilización de las ideas se ha hecho presente más allá de los límites del diseño. Pareciera ser más bien una tendencia en el mundo de las comunicaciones, que como ejemplos claros ofrece también el fenómeno de la entrada al mercado transable, del periodismo y la publicidad (Orozco, 1996). La concentración de la propiedad de los medios de comunicación y el trío periodismo/ empresa/ publicidad son otra poderosa manifestación de una entrada concreta al mercado de las comunicaciones, dejando atrás conceptos considerados “no productivos”.

Si se profundiza en todo lo que incluye el fenómeno de mercadeo de ideas, es posible inferir que los conocimientos que han aportado al desarrollo de las técnicas comunicacionales (como los que entregó la Gestalt) también cuentan con una versión economista, dado que son los que han hecho posible el manejo de “mercados objetivos”, y la satisfacción y creación de necesidades.

Otro caso citable es el de la Bauhaus. La Alemania post- Primera Guerra Mundial atravesaba una profunda crisis económica y política a la que la “Casa de diseño” otorgó una importante ayuda en su área, al convertirse en cuna de los diseños gráfico e industrial, para trabajar y desarrollar lo que no es sino una adecuación de sus conocimientos para la creación de estándares de bajo costo.

Sumando factores, es posible llegar a una concusión lógica. Si fue la Bauhaus la que creó ambas áreas del diseño, su base tiene rasgos y lógicas económicas. Aunque en sus comienzos hayan tenido una base “auxiliar” al estado y hoy sean herramientas dentro del proceso productivo comercial.

Comprendiendo su raíz conceptual económica, se produce un conflicto entre esta parcelación de diseño en “gráfico”, y la concepción clásica del diseño. De ahí, nace el cuestionamiento: ¿Qué es, exactamente, el diseño?

Según el Internacional Counsil of Industrial Design (ICSID), por diseño se entiende “una actividad creativa cuyo objetivo es establecer las cualidades polifacéticas de objetos, procesos y servicios y de sus sistemas en ciclos vitales enteros. Por lo tanto, el diseño es el factor central de la humanización innovadora de tecnologías y el factor crucial del intercambio económico y cultural.«

El diseño es fijado como “factor crucial del intercambio económico y cultural”. Es importante tener en cuenta la estrecha relación que hay entre economía y cultura, puesto que son esos criterios los que definen estrategias y métodos de las diferentes disciplinas de la comunicación, donde no queda fuera el diseño.

En su caso, se produce el cambio desde el funcionalismo para la mejora de la calidad de vida, a la búsqueda por satisfacer necesidades más exclusivas y creadas, utilizada por la lógica comercial, que lleva a la imposición de tendencias, como reflejo del “manejo de los gustos”; cuando en realidad, la base creadora del diseño lo sitúa por definición muy cerca de la concepción que hay respecto del mundo de las artes y el “vivir por gracia”, es decir, poder subsistir desarrollándose en lo que se eligió.

¿Y el diseñador?
Una de las piezas fundamentales- sino la más- son los diseñadores, que también han sido, inevitablemente arrastrados a la lógica comercial. El diseñador se convierte en un vendedor de ideas (gráficas, espaciales, psicológicas, etc.) que por fuerza se ve obligado a adecuar sus ideas a los criterios de mercado.

Por definición y en una aproximación académica, por diseñador se entiende:
Referente a la profesión (empírica) mediante la praxis profesional o académica de quién diseña, actúa y proyecta objetos funcionales, herramientas ergonómicas, mobiliario, accesorios útiles, vestimenta, espacios físicos o virtuales web, multimedia, información, señales, mensajes no verbales sígnicos, simbólicos y sistemas, ordena elementos gráficos e imágenes, clasifica tipologías, crea o modifica tipografías. Su campo de actuación tiene relación con la industria, el comercio y todas las actividades culturales, su perfil y educación puede tener orientación técnica en la ingeniería de procesos industriales o constructivos (arquitectura de interiores), en relación con las disciplinas humanísticas en los campos de actuación de la comunicación audiovisual, las artes gráficas, la publicidad, el mercadeo (marketing) o la gestión de productos, el diseño de los mismos o sus contenedores (packaging) embalajes, etiquetas, envases y en las mismas empresas industriales o comerciales en departamentos de investigación y desarrollo de nuevos productos o comunicación corporativa con el diseñador. (http://es.wikipedia.org/wiki/Dise%C3%B1o).

De alguna manera el diseñador esta conciente de lo que significa su disciplina y entiende el por qué de tanta especialización; sabe el lenguaje que se usa entre las distintas áreas y maneja las técnicas necesarias; como consecuencia directa de adoptar la mecánica económica. Su base de conocimientos es útil y crucial para diferentes aspectos y factores del sistema económico; esto es, precisamente, lo que lo convierte a él mismo en un producto aunque en realidad sus capacidades pueden ir- y de hecho van- más allá de la lógica de libre mercado. Al respecto y, en un sentido más rústico, Bonsiepe define al diseño como: «Hacer disponible un objeto para una acción eficaz.»

Toda esta problemática que existe del Diseño y de cómo se ha transformado al sistema mercantilista hace cuestionar la verdadera utilidad del Diseño, ya que de alguna manera el Diseño plantea que el “hacer Diseño” implica tenerer que generar algo que me permita adaptar el mundo a mis necesidades creadas por el medio ambiente, esto apela a la individualidad y de que en el fondo es hacer mas agradable vivir, y no tener que sobrevivir bajo la presión del mercado.

La estética es una cualidad que tiene el Diseño, que como maneja todos esos conceptos de percepción es capaz de resolver los problemas de manera grafica partiendo desde un concepto especifico, esto tiene relación directa con el denominado “gusto”, que mueve la conducta humana, a que si me gusta lo hago y que el sistema mercantil ha cambiado por a que si me gusta lo compro.

El Diseño es mas de lo que se entiende en el presente, y el matiz que ha tomado en la actualidad limita la real utilidad que tiene. Si aplicamos conceptualmente las teorías del Diseño rescatamos que desde el momento que nos despertamos hasta que nos acostamos estamos en contacto con algún elemento de Diseño, el celular, muebles, ropa, billetera, casa, etc. Hasta la misma rutina que se tiene en el área académica tiene un Diseño, el horario, los ramos, todo cumple con un objetivo común, ayudarte a vivir en esta sociedad.

Bajo esta perspectiva el diseñador no es un producto, porque el producto fue creado por el diseño para socorrer a una necesidad del sistema.

Terrance Conrad en su libro “Diseño” coloca el diseño en una postura distinta y describe los actos cotidianos de la vida y enuncia la importancia de la materia, aunque no lo dice textualmente, uno entiende que en el fondo todo lo que uno haga va a estar de alguna manera u otra diseñada. No hay que descartar que existen parámetros para definir lo que es un buen o un mal Diseño, colocándolo en un espectro que abarca todas las áreas del Diseño, primero porque uno tiene que ver a que área pertenece y cuales son las herramientas que se usan para desarrollar ese concepto, lo que hace la especialización en el fondo es abarcar la sociedad completa y desarrollar de manera independiente todas las áreas que esta presenta.
Si generalizamos un poco el espectro del Diseño, entendiéndolo como se acaba de presentar, podríamos segregarlo en el ámbito comunicacional (todo lo que es visual y auditivo) en el ámbito físico (todo lo que es construcción), en el ámbito metódico (todo lo que es a nivel intelectual).

Estas áreas presentadas responden a la conducta natural del ser humano ya que se entiende que el ser humano es un ser comunicacional de por si, y el diseño es comunicar, es por esto mismo que el sistema mercantil hace que la funcionalidad del Diseño se pierda, ya que en el presente se ve al Diseño como una herramienta del marketing, que produce productos que entran en competencia para poder generar un valor económico para llegar a un punto en el cual se invente otro producto que convence la ineficiencia del producto anterior dejándolo fuera de la competencia hasta que llegue otro producto y haga lo mismo.

Si hablamos del ámbito de la comunicación encontramos con el fenómeno del Diseño Grafico, quien explora un área del Diseño trabaja en un soporte que es meramente perceptual y es capaz de llevar un concepto a nivel cromático y de forma transformando las sensaciones como herramienta fundamental de su desempeño junto con la subjetividad en si, por esto mismo aunque sean distintos el Arte con el Diseño, tienen un factor en común muy fuerte y una diferencia mínima (el Diseño partió siendo una Arte aplicada).

Dentro de este punto hay que acotar el echo de si se hace un buen Diseño infografico comunicando todo lo que tiene que comunicar de la manera más clara y eficiente no es lo mismo hacerlo de igual manera pero además mostrándolo de manera sensitiva que ayuda al entendimiento del mensaje y le da un carácter amable y agradable al entendimiento de la información.

Aparece una pregunta que de cierta manera, es una pegunta que se hacen varios diseñadores ¿Cómo podría replantear lo que se conoce como Diseño? ¿Cómo se hace viable para un sistema que esta sumergido bajo una postura económica? En una primera instancia parece un poco nublado el horizonte, ya que todo lo que se conoce esta en base a este postulado mercantil, pero por otra parte quizás no es replantear lo que ya existe. Adaptar por otra parte vendría siendo un concepto más apropiado.

Si tomamos lo positivo que nos entrega el sistema económico a nivel intelectual nos encontramos con herramientas bastante útiles como para desarrollar ideas y llevarlas a cabo, en un sentido de que los estudios sociológicos y preceptúales que maneja, aunque estén llevados a un solo propósito “el de vender”, y esto lo aplicamos a lo que vendría ser el Diseño propiamente y cambiamos el propósito mercantil por un propósito mas coherente con lo que se plantea se podrían desarrollar soluciones a problemas que ha creado la sociedad en base a la repercusión que ha tenido el impacto económico en el comportamiento de la sociedad, en donde las personas dejan de ser personas por definición y se convierten en usuarios.

Existen casos de Diseño que te hacen pensar que la economía no es tan necesaria, en términos ambiéntales se ha trabajado desde hace un tiempo lo que se llaman baños orgánicos, en el cual presentan un sistema que no necesita cañerías pero sin embargo es capaz de separar las heces con la orina transformándola en abono para la tierra, este sistema que no tiene un costo muy alto, y que es fácil de hacer, son diseños que vale la pena explorar y desarrollar, es un ejemplo de cómo se pueden optimizar los recursos que no toma en cuenta como sociedad y que si son viables.

De él se desprende que las necesidades no sólo responden a los “bienes útiles”, puede afirmarse que lo atraviesa de un modo transversal, al proponer al diseño como un factor de cambio entre dos modos opuestos de ver la vida: uno el de algunos diseñadores y educadores para el diseño que pretenden mantener alejados a los no profesionales y otro que justamente pretende que las personas participen en el desarrollo del diseño.

Según  Victor Papanek en su libro publicado el año 1971, llamado “Design for the Real World”, el sostiene que todos los hombres (men en el original) son diseñadores y que el diseño es común a todas las actividades humanas, ya que incluso hornear un pastel de manzana es diseño, esto le da un carácter de ser “un atributo humano básico”.

En el manifiesto First Things First, publicado por Ken Garland y otros en 1964 (y renovado en 2000 por otro grupo de teóricos y diseñadores), podemos ver un esbozo embrionario, Garland formula la esperanza de que la sociedad se canse de “mercaderes de trucos, vendedores de status y persuasores ocultos”. Esta crítica también se hace sentir en escritos de otros autores tales como Herbert Spencer y Gui Bonsiepe. De Spencer podemos citar Las responsabilidades de la profesión del diseño, mientras que Bonsiepe cuenta con varios artículos críticos sobre estos temas, por ejemplo Diseño Industrial, funcionalismo y mundo dependiente o Vivisección del diseño industrial ambos recopilados en el libro Diseño industrial: artefacto y proyecto.

Todos los hombres son intelectuales, pero no todos los hombres tienen en la sociedad la función de intelectuales. (…) Cada hombre, considerado fuera de su profesión, despliega cierta actividad intelectual, es decir, es un ‘filósofo’, un artista, un hombre de buen gusto, participa en una concepción del mundo, tiene una consciente línea de conducta moral, y por eso contribuye a sostener o a modificar una concepción del mundo, es decir, a suscitar nuevos modos de pensar. Antonio Gramsci. La Formación de los Intelectuales (1891–1937). Grijalbo, México, 1967.

Por tanto el diseñar es un tributo básico del humano, desmitificando todo formalismo e invalidación del diseño en todas partes y la ubicuidad de la misma, eliminado el prejuicio elitista y des-profesionalizando el oficio. Retomando la idea de que “todos somos diseñadores”, uno de los elementos centrales en cuestión se relaciona con la especificidad del trabajo del diseñador el cual tiende a ser “unas cuantas nociones básicas o trucos del oficio” según. Victor Papanek.

Dentro de los mitos establecidos por los diseñadores, toman particular relevancia aquellos que tienen que ver con la resolución de problemas o necesidades humanas, dado que forman parte de la columna vertebral del discurso de validez. Existen escasos problemas o necesidades que el diseño se ha preocupado por resolver, a partir de imperativos éticos y morales, han sido creados por la propia disciplina. Por ejemplo, las sillas de Frank Lloyd Wright o la Kugellicht de la Bauhaus las cuales son poco idoneas de estos diseños en cuanto a ergonomía y utilidad práctica y así como muchos otros casos.

Con respecto a la idea de creatividad como “síntesis y no como clonación”. En un sentido dialéctico, uno se plantea no sólo una plataforma de trabajo altamente provechosa para nuestro oficio como diseñador, sino un modelo de relación con el consumidor que establece referentes móviles. Es decir: lo que manda no es el mercado, sino que hay una serie de factores que se interrelacionan y dan como resultado determinado producto, cuyos objetivos deberán depender de las necesidades del momento, de sus proyecciones, incluso del ideal que se persiga.

[Se puede] imaginar fácilmente una cultura donde el discurso circulase sin necesidad alguna de su autor, [por tanto], los discursos, cualquiera sea su status, forma o valor, e independientemente de nuestra manera de manejarlos, se desarrollarían en un generalizado anonimato.
Michel Foucault. ¿What is an author? (1969). Extraido de Critical Theory since 1965

El diseño también es una forma de discurso, entonces cabe entonces preguntarse, con Foucault: “¿Qué importa quién habla?” Es decir: ¿importa quién es el autor, y sobre todo, importa en el diseño?, ¿No se trata el diseño apenas de una función (social)?

Es importante que de cierta forma recordemos el por qué de los sucesos, la importancia no radica en entender como se dieron las cosas, sino como podemos enfocarlo, creando nuevas tendencias y desarrollando la expertice del Diseño a niveles mas profundos y completos, entendiendo la capacidad que te da la herramienta de saber resolver problemas que no solo abarca niveles gráficos.

Replantear por una parte es un termino un tanto brusco, adaptar por otra parte tiene que ver con cambiar sin perder la base que lo relaciona con el proceso anterior, sin olvidar las bases, y retomar lo que se pensaba sobre el Diseño, podríamos deducir que el Diseño Grafico, Industrial, Vestuario, etc. Dejarían de ser productos y tomando un respiro podría ver de manera más objetiva y más certera el sistema social en el que vivimos, pudiendo resolver el mayor problema de la sociedad contemporánea.

Branding

Diseño estratégico de identidad de marca.

Afiches

Diseño visual para promoción de eventos y productos.

Piezas Gráficas

Creación de materiales impresos y digitales.
 

Editorial

Maquetación y diseño de publicaciones impresas y digitales.

Ilustración

Creación de imágenes narrativas y visuales.

“todo lo que está hecho por el hombre, está diseñado.”

Terrance Conrad.